16.11.06

LA ESPERA DESESPERA

La tecnología avanza a pasos agigantados y a mí, ya me salieron ampollas en los pies de tanto correr para alcanzarla. Lo cierto es que internet se erige como algo indispensable en mi vida, tanto como las milanesas de mamá o las liquidaciones de fin de temporada. Sin embargo, instalar banda ancha me resulta más difícil llegar temprano al trabajo.
Cuando llamé, me dijeron que vendrían entre las 8 y las 15 hs. Entonces, tuve que avisar en el trabajo que iba a llegar tarde y darle un juego de llaves a mi madre para que viniera recibirlos, porque seguro no llegarían hasta las cinco de la tarde.
El comando Banda Ancha llegó: eran tres, armados con mochilas, cables, cajas de herramientas, arneses, cascos, taladros y hasta un satélite espacial capaz de espiar al Pentágono. Yo entonces, necesitaba un cinco ambientes con baulera para hacerles lugar a todos sus bártulos.
Ni bien entraron, me pidieron acceso a la terraza. Entonces lo fui a llamar al portero que siempre está para verme llegar borracha de alguna fiesta a las seis de la mañana pero cuando preciso que me abra la puerta de la terraza es más difícil de encontrar que la gracia en los Midachi.
Una vez instalados en casa, me dijeron que necesitaban acceso al balcón del vecino, al de la vieja sorda del 8º A y hasta subir a la terraza de la veterinaria de la esquina. Entonces yo tuve que pedir otro día más en el trabajo ya que el vecino de al lado había salido y la veterinaria estaba cerrada por reformas. Eso significa que no pudieron instalarme el cable y que iban a tener que volver otro día. Lo que me llevó a pensar que tenía que comprarme un perro, hacerme amiga del paseador - del cerrajero ya me hice amiga desde el día en que fui a buscar el décimo cuarto juego de llaves que le había encargado - y dejarle un juego de llaves para que se quedara en casa haciendo guardia y mientras tanto también esperando el pasaporte que debería haber llegado hace ocho meses y que estaba demorado por falta de papel, claro entónces entendí la tala indiscriminada de árboles, la decisión de La haya y a Tabaré Vasquez...

En la cerrajería me tuve que abrir una cuenta corriente y hasta le dejé un juego de llaves al verdulero de la vuelta, por si mañana en algún momento viene el muchacho del service del lavarropas que sinceramente me aclaró que vendría cuando se le diera la gana y mi mamá no podía venir porque se tuvo que quedar en su casa esperando al gasista que le dijo que iba a pasar de un momento a otro.
Como si fuera poco, antes de ayer me cortaron el agua y la luz - no pude salir a pagarlos - y no me quedó otra que implorarle de rodillas a un hombre que vino a reparar el ascensor del edificio que se quede en mi departamento mientras iba a pagar los servicios y de paso aproveché e hice algunas compritas – estaba sin papel higiénico hace tres días y ni yerba para el mate me quedaba-.
Ahora tengo que esperar al flete con el sommier de dos plazas que compré que me dijo que venía a primera hora, lo que no se es si viene a primera hora de la mañana, de la tarde o de la noche.
Al final, me di cuenta- en realidad tuve que hacer cuentas - que para recortar gastos tengo que dar de baja el cable. Cuando llamé por teléfono me dijeron que tengo que ir a solicitarlo personalmente primero en la oficina central que queda en Tres de Febrero y luego ir al banco a dar de baja el débito automático del servicio y hasta me piden que le mande una carta manuscrita al dueño de la empresa explicándole los motivos de semejante decisión. Todo este trámite calculo que me llevará una o dos semanitas, tiempo en cual tendré que pensar cómo organizarme para pagar los favores que debo. Al cerrajero por suerte ya no le debo nada, de hecho con la cuenta que pagué ayer, se fue con su familia a un crucero por Cancún y ya no tengo a quién pedirle otro juego de llaves- para dejarle a mi tía que mañana viene a esperar al plomero-.
Para colmo, ya hace más de cuarenta minutos que pedí una grande de muzzarella y todavía no llegó!

1 comentario:

Anónimo dijo...

muy bueno, el verdadero costo de la independencia, no todo es color de rosa ni como se lo imagina uno antes de moverse. pero tambien tiene su encanto. de no ser asi nunca te hubieses enterado de todo lo que hay que hacer para conectar un maldito cable y no todos tenemos el privilegio de conocer a fondo al cerrajero. Brindo por las pequenas y absurdas pequeneces que hacen de la independencia una verdadera experiencia. Beso gi!